Ríosucio
Los grillos ininterrumpidos en su llamar
la noche
los pavos, las vacas, los perros agotando
los últimos alientos del día
la quietud instalándose en los pájaros
los árboles
e incluso en la horrenda sierra que chilla la agonía.
A lo lejos, no tan lejos,
el pueblo inicia su transformación en animal que hiberna.
Poco a poco se acallan sus ruidos
enciende una a una sus estrellas
y es, sencillamente,
el firmamento extendido sobre la Tierra.
1 comentario:
Aprovechar la noche. Cambiar las perspectivas. Dejar que se cumplan las metamorfosis.
un abrazo
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