lunes, febrero 27, 2012


Ríosucio

Los grillos ininterrumpidos en su llamar
la noche
los pavos, las vacas, los perros agotando
los últimos alientos del día
la quietud instalándose en los pájaros
los árboles
e incluso en la horrenda sierra que chilla la agonía.

A lo lejos, no tan lejos,
el pueblo inicia su transformación en animal que hiberna.
Poco a poco se acallan sus ruidos
enciende una a una sus estrellas
y es, sencillamente,
el firmamento extendido sobre la Tierra.



1 comentario:

leonardo dijo...

Aprovechar la noche. Cambiar las perspectivas. Dejar que se cumplan las metamorfosis.
un abrazo